miércoles, 12 de octubre de 2011

- ¿Te acuerdas cuando te dije que aunque pasaran mil años yo te iba a estar esperando siempre?
- Claro que me acuerdo.
- Pues ahora que se como eres realmente no pienso esperarte ni cinco minutos .
- Mira, mira, por ahi se va..
+ ¿Qué? ¿El qué se va?
- Si, si, mira, ahí..
+ ¿El qué?
- Tu dignidad, puta.
- Estaríamos bien juntos... ¿no crees?
- No
- ¿Por qué?
- Por que te rompería el corazón
- ¿...y si te lo rompo yo?
- No lo harás. Nunca lo hacen... además,¿por que iba a querer eso?
Él con una flor. Una sola, dice, por que al menos es especial, única, no pérdida en un ramo, confundida con otras. Un beso. Uno solo no. Otro. Y otro más. Manos que se entrelazan, ojos que se buscan y se encuentran espacios y panoramas nuevos. Esa vez. Momento único. Que desearías que no acabase, que fuera el inicio de todo. Descubrirse vulnerables, curiosos y dulces. Una explosión. Él dice: "Eres mía. No me dejarás nunca. Estamos demasiado bien juntos. Te amo". Y después "¿Dónde estabas?" ¿Quién era ese?¿Por que no te quedas conmigo esta noche en vez de irte a la discoteca con tus amigas? Y comprender que tal vez amar es otra cosa. Es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato.
-Oye, últimamente te noto rara. ¿Te pasa algo?
+ Mmm, no.
- A mi no me engañas, venga va, dímelo.
+ Que no, que no me pasa nada.
- Que te conozco, venga suéltalo ya.
+ Está bien. Tú lo has querido. ¿Sabes lo que me pasa? Que ya no puedo más, que cada vez que me arrimo a el, una lágrima ha de caer por mi rostro, y ya estoy harta. Cada vez que intento ir hacia el, con más cariño que existe en el mundo, el lo único que sabe hacer, es no hacerme caso. Que sí, está bien que algunas veces me ponga un poco pesada. Pero necesito mimos, necesito caricias, necesito que me demuestre que me quiere, que no estuvo conmigo por estar, porque te doy pena, necesito un “te quiero” cuando haga falta, y un “No te preocupes, yo estoy aquí” cuando también haga. Necesito esos mensajes o esas llamadas, para poder escuchar su voz, necesito que me valore, necesito esas “sorpresas” que me alegran tanto el día, necesito sus besos, pero sobre todo, necesito que me quiera...
Él ladeó la cabeza pensativo, y luego de unos segundos, amablemente preguntó. "¿Te aqueja algún problema?"
- Ni te imaginas. Más de uno.
"Chiquillo, cualquier cosa que te haya pasado no es nada. Por lo menos tú sigues vivo. A mí me envenenaron, me tirotearon, y luego me lanzaron a un río envuelto en una alfombra. Y, ¿sabes qué es lo más triste?"
- ¿Qué? – inquiriste interesado.
"Morí ahogado".
¿Qué queréis las mujeres? eh, qué queréis? ¡Queréis putos supermanes! Queréis tíos fuertes pero que tengan tipín, que tengan pinta de atormentados pero que sean graciosos. Os gustan poetas, pero un poco brutos. Queréis que sean constantes pero que sepan sorprenderos, queréis que sean sinceros pero que conserven el misterio, que estén locos por vosotras pero que pasen de vuestro culo. Queréis que sean guapos pero que la belleza no importe, que tengan un buen rabo pero que el tamaño de igual... ¡Joder! ¡Queréis súper héroes del equilibrismo! Queréis que tengan la capacidad de abriros el cielo en un momento pero solo para vosotras. Queréis que no tengan secretos pero también que sean como desconocidos cada vez para que luego podáis sentir las putas hormiguitas en el estómago. ¡Lo queréis todo coño! Todo...

En cambio yo, tengo a uno que me hace sentir que no estoy desaprovechando mi vida porque es muy corta. Que me abre las piernas, no el cielo: pero que lo hace cada noche. Que no me miente. Que hace que no importen las tonterías porque se deja su alma cuando está conmigo. Que es generoso porque puede, no por obligación. Que tiene sangre en las venas. Que me dice lo boba que soy cuando me enfado yo sola. Que le da igual lo que yo haga cuando no esté con el porque sabe que nunca voy a encontrar a nadie mejor. Y que hace que me tiemblen las rodillas cuando me agarra la nuca.