jueves, 25 de agosto de 2011
Empecé a quererte exactamente cuando llamaste para decir que me dejabas. De hecho, fue en ese preciso momento cuando olvidé el amor que sentía antes, me olvidé de la ternura y del sexo, de tu lengua... Me di cuenta de que lo que había sentido antes no era más que el simple reflejo de lo que es el amor. Descubrí... que no te había querido nunca.
Se suele decir que, sea cual sea la verdad, la gente ve lo que quiere ver. Hay personas que pueden dar un paso atrás y descubrir que les faltaba ver las cosas con más perspectiva. Otras personas se dan cuenta de que la vida les está pasando factura. Otras pueden ver lo que estaba ahí desde el principio... Y luego estan ésas personas, aquellas que huyen lo más lejos posible para no tener que verse a sí mismos.
Dicen que el amor de verano es fugaz, pero, a veces, lo que comienza como un tirar puede conducir a algo serio. Un simple viaje a la playa es todo lo que se necesita para despejar nuestras mentes y abrirnos los ojos y escribir un nuevo fin para una vieja historia. Están aquellos que se quemaron por el calor, sólo quieren olvidar y empezar de cero. Mientras que hay otros que quieren que ese momento, dure para siempre pero todo el mundo puede estar de acuerdo en una cosa: el moreno se pierde y las luces se oscurecen y todos acabamos artos de la arena en nuestros zapatos pero el fin del verano es el principio de una nueva temporada, así que, terminamos mirando hacia el futuro.
Cada día nos ofrece la oportunidad de empezar de nuevo. No importa que pasó ayer, ni el año pasado, cada día nos regala, al despertar, una página en blanco y una pluma. Cada uno decide que desea escribir en ella, lo bueno es que, en ese día, si hay errores de ortografía, se pueden borrar y rehacer, y hacer que nuestra vida sea un libro digno de leer...
lunes, 22 de agosto de 2011
Lunes 22 de agosto 2011.
Todos tenemos miedos aunque lo bueno de esta vida es que casi nadie nos pregunta cuales son los nuestros. Los intuyen, los huelen, se encuentran con ellos un día en un aeropuerto, en medio de una calle oscura, al subir a un autobús en una ciudad desconocida...Y de repente se dan cuenta de que somos miedosos al volar, a la oscuridad, a que nos roben o a amar y entregar en el sexo parte de nosotros.
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