¿Sabes lo mejor de los corazones rotos?. Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños.
¿Cómo convertir la ausencia en costumbre?. ¿Será como dejar la luz encendida, tanto de noche como de día, hasta que se deja de ser consciente de que está encendida?. ¿O será como apagarla y no volverla a encender, ni siquiera de noche, hasta que se aprende a vivir en la oscuridad?
Si alguna vez te sobra algún pequeño hueco de tu ternura ocúpalo conmigo, prometo estar en él callado y quieto, como una sombra.
Si tú vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres comenzaré a ser feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado, inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad!. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré a que hora preparar mi corazón…
No me fío de la gente que cree tener muchos amigos. Es señal de que no conocen a los demás.
Hay personas irretenibles. Entran en tu vida destinadas a salir de ella, puedes abrazarlas con todas tus fuerzas, pero lo máximo que consigues es que se vayan un poco más despacio. Es imposible abrazarlas con suficiente fuerza.
Es agradable poder aferrarse a algo simple y real como echar a alguien de menos.